Por Jaime Abanto Padilla
Inca Kola es la gaseosa más representativa para todos los peruanos, un emblema nacional que nos identifica y que ha marcado por décadas un orgullo nacional frente a otras marcas de bebidas que han dominado el mundo como la misma Coca Cola.
Inca Kola ha sido nuestra segunda bandera, una bebida que con un sabor a chicle y color amarillento tiene su fórmula bajo 7 llaves, aunque hay quienes dicen que su sabor está basado en la salvia, esa planta aromática peruana tan usada para curar tantos males y que al hervirla tiene ese color amarillo a flor de retama, amarillito, amarillando…
El británico afincado en Perú José R. Lindley e Hijos S.A, lanzó el 18 de enero de 1935 la primera gaseosa Inca Kola, bajo el lema «Inca Kola solo hay una y no se parece a ninguna». Una nueva bebida gaseosa que según afirma Johnny Lindley Suárez, Presidente Ejecutivo del Directorio de la actualmente llamada Arca Continental Lindley, se creó como agradecimiento de su familia al país que los recibió y acogió.
Como todo producto nuevo fue difícil posicionarlo al comienzo. En una entrevista realizada a José R. Lindley narraba que una estrategia que usaba para posicionar a la bebida de los peruanos era el salir con una veintena de sus trabajadores a reconocidos chifas de Lima, al llegar ingresaba la multitud, se acomodaban en una mesa y cada uno pedía un costoso platillo. Una vez que todos habían realizado su solicitud y los mozos habían anotado los pedidos, venía el tiro de gracia, se pedían una botella de Inca Kola para cada uno de los comensales, obviamente el chifa carecía del producto y ofrecía otras alternativas, a lo que los disgustados clientes respondían poniéndose de pie y retirándose del local, dejando en el imaginario de los empresarios de los restaurantes una ingente pérdida por no tener la gaseosa amarilla.
La operación se repetía en varios chifas y restaurantes de la capital peruana en donde se sabía previamente no se vendía la Inca Kola. Al día siguiente se enviaba al camión repartidor a ofrecer el producto con óptimos resultados que permitieron que la gaseosa de los peruanos se vaya posicionando con respecto a su principal competidora, Coca Cola y quitándole el primer lugar en ventas en todo el país.
El ingenioso método de Lindley explicaría el porqué de esa especie de simbiosis que existe entre los chifas peruanos y la Inca Kola, esa gaseosa que tiene una presencia en nuestro país por ya 90 años y cuyas acciones compró Coca Cola en un total de 49% al ver su triste derrota. Un método ingenioso que nos enseña que más allá de un producto de calidad, el ingenio puede ser muy útil en el competitivo mundo de los aromas, sabores y colores como es el caso de la bebida emblema de todos los peruanos.








