¿Por qué fracasó Sendero? La visión alternativa que desafía las narrativas de la izquierda
En una reciente edición de Diálogos de Montonero, el analista Sebastián Mendoza presentó su nuevo libro, donde sostiene que el grupo terrorista no fue derrotado solo por las armas, sino por su incapacidad de fracturar una identidad nacional mestiza ya consolidada.
El conflicto armado interno en el Perú durante los años 80 y 90 sigue siendo un terreno de disputa ideológica. Frente a las narrativas predominantes que intentan explicar el surgimiento de Sendero Luminoso como una respuesta mecánica a la pobreza y la exclusión, surge una voz discordante: la de Sebastián Mendoza. En su libro ¿Por qué fracasó Sendero? (Editorial Debate), el autor brasileño-peruano propone un análisis que se aleja de lo que denomina “las fábulas de la izquierda”.
La identidad mestiza como escudo nacional
Según Mendoza, la razón fundamental del fracaso de Abimael Guzmán no fue logística, sino sociológica. A diferencia de otros movimientos revolucionarios exitosos en el mundo, Sendero no encontró una fractura social profunda (étnica, religiosa o regional) que pudiera romper el país.
“La primera identidad que los peruanos expresan es ‘soy peruano’. No había fracturas étnicas como en África o religiosas como en los países árabes. Sendero se quedó en el terreno ideológico y ahí fue derrotado”, afirmó Mendoza durante la entrevista.
El mito del “caldo de cultivo”
Uno de los puntos más críticos de la conversación fue el cuestionamiento al argumento de que la pobreza fue la causa directa del terrorismo. Mendoza sostiene que este discurso fue, en realidad, la propia consigna de Sendero para justificar su violencia (“La rebelión se justifica”).
Para el autor, el fenómeno fue principalmente político e ideológico. Destaca que, para 1980, el Perú ya era un país mayoritariamente urbano y costeño, mientras que Guzmán intentaba aplicar una teoría de la China rural de los años 30 (el país semifeudal), totalmente desfasada de la realidad nacional.
Los tres pilares de la derrota senderista
Mendoza identifica hitos clave que sellaron el destino del grupo terrorista:
- Rebelión Campesina (1982-1983): Al intentar imponer economías autárquicas y prohibir el comercio en las zonas rurales, los campesinos se levantaron contra Sendero. Fue una guerra sin prisioneros donde las comunidades rurales demostraron un coraje épico.
- Giro Estratégico del Ejército: El autor señala que, tras los excesos de los primeros años, las Fuerzas Armadas implementaron el manual ME 41-7, priorizando la protección de la población. Esto permitió una alianza estratégica entre el ejército y los comités de autodefensa.
- Inteligencia Policial: La captura de la cúpula senderista en Lima fue el golpe final de un proceso de inteligencia que aprovechó el repliegue de Sendero del campo a la ciudad.
Una crítica a la Comisión de la Verdad (CVR)
Durante el diálogo, se cuestionó el enfoque de la CVR, señalando que el periodo de mayor violación de derechos humanos ocurrió antes del gobierno de Fujimori, algo que, según el autor, el informe no enfatiza adecuadamente. Mendoza fue enfático: “La verdadera máquina de violación de derechos humanos en el Perú era Sendero Luminoso. Derrotarlos fue la única forma de detener esas violaciones”.
El dato: Sebastián Mendoza es analista político de origen brasileño con décadas de residencia en el Perú, especializado en el estudio de los movimientos subversivos y la realidad nacional. Su libro ya se encuentra disponible en las principales librerías del país.
Fuente: EL MONTONERO








