ROGER GUEVARA: EL ROSTRO DE LA RUINA Y LA INFAMIA EN LA REGIÓN CAJAMARCA

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ROGER GUEVARA: EL ROSTRO DE LA RUINA Y LA INFAMIA EN LA REGIÓN CAJAMARCA

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Lo que han padecido las 13 provincias que comprenden la región de Cajamarca durante estos últimos 4 años no merece el nombre de gobierno: es una vergüenza administrativa, un desgobierno criminal encabezado por Roger Guevara, gobernador regional de Cajamarca, un personaje que resume en sí mismo la más absoluta ineptitud, la incapacidad más grosera y una indolencia repugnante. Este individuo ha hecho gala de una desfachatez sin límites: se tapó los oídos, cerró los ojos y endureció el corazón ante el clamor desesperado de cada provincia, actuando con una insensibilidad despiadada ante los dramas y necesidades urgentes de su pueblo.

Guevara no gobernó solo; se rodeó de una nube de inútiles, mediocres y parásitos —gente inservible, incompetente y ruin— que infestaron cada dependencia regional. No hubo un ápice de capacidad ni vocación; solo una jauría de aprovechados y vividores que convirtieron la administración pública en su feudo personal, indiferentes al sufrimiento ajeno y entregados a la avaricia más mezquina.

Dos obras son la prueba irrefutable de este desastre monumental: el asfaltado de la vía de Bambamarca al Marañón y la vía Empalme–Santa Cruz. Proyectos vitales para el progreso, que este líder nefasto dejó abandonados, podridos en el olvido, paralizados o a medio hacer. Y esto es apenas la punta del iceberg: por toda la región, cientos de iniciativas yacen muertas, tiradas y olvidadas, testimonio de una incompetencia que raya en el delito.

Mientras las obras se pudrían, los recursos del Estado —el sudor y el tributo de los cajamarquinos— no se invirtieron: se dilapidaron en orgías, parrandas y viáticos escandalosamente millonarios, tal como denuncian los informes. Fue un saqueo descarado, una orgía de despilfarro que no solo malgastó el erario, sino que alimentó una corrupción cancerosa que carcome las entrañas del sistema regional.

Y ¿dónde estuvieron los consejeros regionales? Esos ineptos cómplices, esos otorongos sin vergüenza, que en lugar de fiscalizar, se convirtieron en compañeros de fechorías. Ni una sola denuncia pública, ni una acción legal, ni un grito de justicia. Su silencio los hace cómplices de la rapiña: vivieron cómodamente a costa de las arcas públicas, se llenaron los bolsillos y miraron hacia otro lado. Su conducta grita colusión, complicidad y traición a la patria chica.

Hoy, al término de su mandato como gobernador regional, Roger Guevara deja la región Cajamarca arruinada, humillada y estancada. No entrega obras, ni progreso, ni esperanza: entrega una herida sangrante, un desfalco sin precedentes y un legado de infamia. Su paso por el poder no será recordado como gestión, sino como una tragedia histórica, un robo al futuro y una afrenta imperdonable contra todo un pueblo.

Fuente: RNP

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