La gastronomía de Cajamarca se ha convertido en uno de los mayores orgullos culturales de la región, gracias a la combinación de insumos andinos, técnicas ancestrales y la influencia de la cocina española, una herencia que hoy se mantiene viva en cada mesa cajamarquina.
El reconocido chef Francisco Guarniz afirmó que la cocina local “representa la identidad del pueblo, su historia y su relación con la tierra”, resaltando que Cajamarca posee una de las tradiciones culinarias más auténticas del país.
Entre los platos más representativos figura el cuy frito, considerado símbolo gastronómico regional, acompañado de papas y salsas tradicionales. También sobresale el chicharrón con mote, elaborado con carne de cerdo crocante y servido con mote y papas sancochadas, muy consumido en festividades y reuniones familiares.
Otro plato emblemático es el caldo verde, una sopa nutritiva preparada con queso cajamarquino, papas, huevos y hierbas aromáticas, reconocida por su sabor y valor energético. A ello se suma la sopa de chochoca con cecina, típica de las zonas rurales, elaborada con harina de choclo y carnes seleccionadas.
Las humitas y los tamales complementan esta variada oferta gastronómica y son parte infaltable de desayunos y celebraciones tradicionales.
Como acompañamiento, las bebidas típicas como la chicha de jora y el aguardiente de caña refuerzan la experiencia culinaria, manteniendo vivas las costumbres ancestrales.
Finalmente, el chef Guarniz señaló que la gastronomía cajamarquina tiene un enorme potencial para impulsar el turismo y la economía local, posicionándose como un referente de la cocina regional peruana.







