Debate presidencial no mueve la aguja electoral y evidencia fallas de formato
Especialistas coinciden en que los tres días de debate organizados por el Jurado Nacional de Elecciones no permitieron contrastar propuestas ni modificar tendencias en las encuestas.
El reciente ciclo de debates presidenciales organizado por el Jurado Nacional de Elecciones ha dejado más críticas que conclusiones sustantivas. Analistas coinciden en que el formato, que reunió a más de 30 candidatos, resultó ineficaz para promover un voto informado y terminó incentivando la confrontación antes que la exposición de propuestas.
Durante una edición del programa “Diálogos del Montonero”, el periodista y consultor español Román Sendoya calificó el modelo como un “fracaso en la forma y en el fondo”, señalando que la estructura del debate impidió desarrollar ideas de manera clara y ordenada.
Un formato que favorece el ataque
Según Sendoya, la dinámica de intervenciones breves y constantes interrupciones convirtió el debate en un espacio dominado por ataques y descalificaciones.
“Con más de 30 candidatos, lo que se obtiene son ‘pastillas’ de mensajes. No hay tiempo para propuestas, solo para el enfrentamiento”, sostuvo.
El especialista incluso comparó el escenario con una “torre de Babel”, donde la multiplicidad de voces impide una comunicación efectiva con el electorado.
Sin impacto en las encuestas
Uno de los principales consensos tras las tres jornadas es que los debates no han alterado significativamente las tendencias electorales. Los candidatos que lideran las encuestas, como Rafael López Aliaga y Keiko Fujimori, lograron mantener sus posiciones sin asumir mayores riesgos.
Ambos optaron por estrategias conservadoras: evitar confrontaciones directas, cumplir con sus mensajes clave y no caer en provocaciones.
“En este tipo de debates, los que van arriba tienen mucho que perder y poco que ganar”, explicó Sendoya.
Ganadores relativos y nuevas figuras
Aunque el impacto general fue limitado, algunos candidatos lograron destacar. Sendoya mencionó el desempeño de Enrique Valderrama como una de las sorpresas positivas, resaltando su capacidad discursiva y manejo de datos.
Asimismo, señaló el crecimiento de Roberto Sánchez, quien habría logrado conectar con el electorado afín al expresidente Pedro Castillo.
En contraste, otros candidatos quedaron atrapados en disputas internas, especialmente dentro de los sectores de izquierda, donde —según el análisis— existe una fragmentación que dificulta consolidar una alternativa competitiva.
Críticas a la moderación y organización
Otro punto cuestionado fue el rol de los moderadores, a quienes se acusó de intervenir de manera inadecuada y permitir descalificaciones sin control.
“El moderador debe administrar el tiempo y garantizar el orden, no convertirse en parte del debate”, señaló el analista.
También se criticó la formulación de preguntas, que en algunos casos habría respondido más a lógicas de entrevista que a un verdadero debate electoral.
Un electorado que decide en otros espacios
Más allá del desempeño puntual de los candidatos, el análisis concluye que la decisión del electorado se está construyendo fuera de estos espacios.
Factores como el contexto político reciente, el desgaste de ciertas narrativas —como el antifujimorismo— y la experiencia del gobierno de Pedro Castillo estarían influyendo más que los debates en sí.
Expectativa por cambios en próximos debates
De cara a futuras jornadas, se espera que el Jurado Nacional de Elecciones ajuste el formato para permitir exposiciones más claras y un verdadero contraste de propuestas.
De lo contrario, advierten los especialistas, los debates seguirán siendo un espacio de confrontación superficial, con escaso aporte al voto informado.








