Solo basta con ir a hacer un poco de deporte o a caminar desde Cajamarca a Baños del Inca para darse cuenta que la pérdida del valle es inminente. En poco tiempo, la carretera al balneario será una avenida más. Congestionada, sin veredas apropiadas para el tránsito peatonal, sin lugares de estacionamiento y lo que es peor, sin calles o avenidas transversales como alternativa para el desfogue vehicular.
En las fotos vemos cómo se va depredando impunemente. Sin orden, y sin regulación alguna. Muchos han abierto restaurantes con estacionamiento, otros han construido edificios y otros ya eliminan las invernas y áreas verdes para dar paso a depósitos, estacionamientos, almacenes y lavaderos de carros.
Es evidente que la Municipalidad Provincial de Cajamarca y la de Los Baños del Inca no se han puesto a conversar para planificar una solución a esta problemática. Las edificaciones aparecen velozmente y la eliminación de las áreas verdes, que antes servían para la ganadería, son borradas del mapa de la noche a la mañana.
Es evidente que no hay cambio de uso, ni nuevas habilitaciones urbanas en esta zona, menos un Plan de Desarrollo Urbano concertado entre ambas municipalidades para ver el futuro del valle de Cajamarca tan característico, pero al mismo tiempo tan vulnerable.
Habría que preguntarles a los alcaldes de ambos municipios si todo lo que se ve en las fotos ¿tienen autorizaciones, cambios de uso y habilitaciones urbanas aprobadas en los consejos municipales?. ¿Si ellos han dado las licencias para estas edificaciones?. Estamos seguros que no. ¿Será porque no les importa, no conocen o hay acuerdos con los propietarios?. Solo Dios sabe.
Los herederos de los terrenos hoy ven las propiedades como un excelente negocio: o hacen plata usándolos en actividades ajenas a la ganadería y a la agricultura o simplemente los venden haciendo su propia lotización o urbanización, sin necesidad de la habilitación correspondiente a cargo de las municipalidades.
Entonces, otra vez, parece que no hay autoridades dedicadas a un tema tan importante que es la planificación urbana, el crecimiento ordenado y regulado de la ciudad y la real defensa de un valle verde y hermoso.
De manera tal que si no se pone coto al crecimiento urbano desmedido, desordenado y no regulado, más temprano que tarde veremos morir nuestro valle que será absorbido por la informalidad, el desorden y la indiferencia de los responsables que no son otra cosa que lo políticos que piden votos de cuando en cuando para hacer de todo menos un trabajo en pro de la ciudadanía.
Fuente: Luis Mego








