Bajo la sombra de obras deficientes, promesas incumplidas y una avalancha de informes de la Contraloría, el alcalde Joaquín Ramírez rinde cuentas mañana en lo que sería el lanzamiento de su campaña al Gobierno Regional.
Para mañana, 1 de abril, la Municipalidad Provincial de Cajamarca ha convocado a una conferencia de prensa para presentar los “avances” de la actual gestión. Sin embargo, detrás del despliegue publicitario de “Cajamarca Renace”, los datos técnicos y las denuncias fiscales cuentan una historia distinta: la de una ciudad que se hunde entre el asfalto de mala calidad y el caos institucional.
A pesar de los millonarios presupuestos ejecutados, el sello de la gestión Ramírez parece ser el deterioro prematuro. La Avenida San Martín, intervenida con bombos y platillos, ha tenido que ser re-parchada en múltiples tramos tras detectarse fallas en la capa asfáltica. Situación similar atraviesa el Boulevar Caminos del Inca, donde vecinos denuncian posibles hundimientos que ponen en riesgo la seguridad pública.
En sectores como Villa Huacariz, la indignación crece. Lo que se anunció como una modernización integral se ha limitado a trabajos mal hechos, que implicó rehacer varios tramos. A esto se suma la polémica licitación de Lucmacucho, un proceso plagado de observaciones por presuntos direccionamientos que la Contraloría ya tiene bajo la lupa.
El discurso de llevar a Cajamarca al nivel de las grandes capitales del mundo ha chocado con la realidad del día a día. La promesa de convertir a la ciudad en Patrimonio de la Humanidad parece hoy una utopía, mientras el Centro Histórico es devorado por el comercio ambulatorio sin control y la suciedad.
Asimismo, el “Carnaval Internacional” —el gran caballito de batalla de Ramírez— dejó un saldo de desorden logístico y un sistema de transporte colapsado, evidenciando que la gestión priorizó la imagen sobre la planificación urbana.
De otro lado a diferencia de sus casos judiciales previos a la alcaldía, las investigaciones actuales se centran en su desempeño como funcionario público. La Contraloría General de la República ha emitido informes críticos sobre:
Irregularidades en licitaciones: Riesgos de favorecimiento a empresas del entorno político.
Delitos Ambientales: Denuncias penales por el manejo deficiente del botadero municipal y la contaminación de recursos hídricos.
Publicidad Estatal: El uso indebido de logos partidarios en obras públicas para fines de promoción personal.
Fuentes cercanas al entorno del alcalde sugieren que la actividad de mañana no es un balance de rendición de cuentas ordinario, sino su “canto de cisne” municipal. Con el objetivo puesto en el Gobierno Regional de Cajamarca (GORE) para las elecciones de octubre, Ramírez buscaría capitalizar obras financiadas por el sector privado y proyectos aún en maqueta como si fueran realidades tangibles.
La ciudadanía recibe este balance con escepticismo. Mientras el alcalde se prepara para la foto oficial, las grietas en el Boulevar Caminos del Inca y el desorden en las calles del centro parecen ser el verdadero resumen de una gestión que ofreció mucho y, técnicamente, ha cumplido poco, por no decir nada.
Fuente: José Luis Gonzales Maiqui







