El bajo desempeño evidencia serias falencias en la gestión municipal liderada por el alcalde Joaquín Ramírez, en un contexto donde la ciudad demanda infraestructura, servicios y orden. Tras tres años de gobierno local, el sentir ciudadano apunta a que la gestión no se tradujo en desarrollo ni mejoras sustanciales, sino en una ciudad marcada por el desorden, el deterioro del espacio público y la proliferación de actividades festivas sin control.
Vecinos denuncian abandono urbano, falta de autoridad y una creciente sensación de caos en las calles. A ello se suman cuestionamientos por presunta protección política a funcionarios involucrados en escándalos y comportamientos bochornosos, así como denuncias de violencia y posibles actos de corrupción que, según la ciudadanía, no habrían recibido sanciones claras ni explicaciones transparentes por parte de la comuna.








