Ciudadanos Encañadinos cuestionan presuntas presiones del alcalde para fines políticos

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Ciudadanos Encañadinos cuestionan presuntas presiones del alcalde para fines políticos

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La reciente denuncia de la población Encañadina contra el alcalde del distrito de La Encañada, Jesús Díaz, por presuntos actos de coacción y chantaje, ha encendido las alarmas en la región de Cajamarca.

Los pobladores aseguran que están siendo obligados a participar en reuniones convocadas por el municipio, bajo amenazas de sanciones económicas y exclusión del padrón comunal.

Las multas, según relatan y bajo documento firmado por el alcalde JESUS DIAZ CASAHUAMAN escalan de 50 soles por inasistencia a la primera citación hasta 100 soles en la segunda. Si un ciudadano no acude a la tercera convocatoria, es eliminado del padrón, medida que podría limitar su acceso a beneficios sociales o a procesos de participación ciudadana. Todo esto en el marco de una supuesta reorganización de un fondo social, que, según los vecinos, tiene fines políticos más que técnicos.

El hecho adquiere una dimensión aún más delicada cuando se vincula a la presunta intención del alcalde de postular al Congreso de la República.

Si estas reuniones se estarían utilizando como plataforma para posicionar una futura candidatura, estaríamos ante un caso claro de abuso de poder, en el que los recursos y la estructura de la gestión pública se convierten en herramientas de presión y propaganda.

La participación ciudadana debe ser un acto libre, voluntario y consciente. Obligar a los vecinos a asistir bajo amenaza de sanciones no solo es inaceptable desde el punto de vista legal, sino también moral. En una democracia, el poder se ejerce para servir, no para intimidar.

Por ello, resulta indispensable que el Ministerio Público y la Fiscalía Anticorrupción de Cajamarca actúen de manera inmediata. La ciudadanía necesita respuestas claras y acciones firmes frente a hechos que podrían vulnerar derechos fundamentales y quebrar la confianza pública en sus autoridades.

La política no puede seguir siendo utilizada como una herramienta de interés personal. Cajamarca merece líderes que construyan desde la ética, el respeto y el diálogo. La Encañada no debe convertirse en un laboratorio de prácticas autoritarias disfrazadas de gestión comunal.

Fuente: RADIO CAMPESINA

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