Cuando la cultura se convierte en un puente para comprendernos mutuamente y dejar de lado las diferencias

Internacionales

Cuando la cultura se convierte en un puente para comprendernos mutuamente y dejar de lado las diferencias

Email :48

Por Chengzun Pan

En la mañana del 1 de febrero, el Ministerio de Cultura de la República del Perú, la Embajada de la República Popular China en el Perú, la Asociación de Empresas Chinas en el Perú y la centenaria Sociedad Central de La Beneficencia China, organizaron conjuntamente la feria del “Feliz Año Nuevo Chino” en la sede del Ministerio de Cultura del Perú. En esta actividad me reencontré con muchas caras conocidas: funcionarios del gobierno peruano, líderes de la comunidad china, funcionarios de la embajada china en el Peru, representantes de empresas chinas, empresarios del sector gastronómico y destacados profesionales chinos de diversos ámbitos. En el ambiente cuidadosamente diseñado con elementos de la cultura china, las personas parecían atravesar brevemente el tiempo y el espacio, hasta el punto de resultar difícil distinguir dónde se encontraban.

El vestíbulo principal del ministerio estaba lleno de público, con una notable presencia de familias. Frente a los distintos stands, muchos ciudadanos peruanos preguntaban con paciencia sobre las tradiciones del Año Nuevo Chino, la gastronomía china y las historias que hay detrás de los productos expuestos. Desde la caligrafía y el hanfu (vestido de estilo de la dinastía Han) hasta el “Hecho en China” y el “Creado en China”, el contenido abarcaba tanto lo tradicional como lo contemporáneo, combinando valor estético con conexiones reales con la vida cotidiana. La escena dejaba claro que los asistentes no pasaban de manera superficial, sino que se detenían con interés genuino para observar, experimentar y dialogar. Esa actitud, en cierto sentido, expresa mejor la temperatura de la opinión pública que cualquier declaración oficial.

A las cinco de la tarde, las luces del Gran Teatro Nacional del Perú se encendieron. Con el sonido de los tambores y los gongs, cientos de espectadores se integraron rápidamente en la atmósfera festiva que transmite la cultura china. Esta fue la segunda vez de las actividades artísticas del “Día de la Confraternidad Peruano-China”. Más que una ceremonia diplomática formal, fue un encuentro cultural asumido con seriedad y respeto. El teatro estaba lleno, con un público diverso que incluía figuras del ámbito político y cultural, ciudadanos comunes, familias de la comunidad china y muchos jóvenes.

La danza del dragón y del león abrió el espectáculo al ritmo de los tambores, marcando un tono a la vez solemne y vibrante. A continuación, se sucedieron interpretaciones de erhu(un instrumento musical chino), danza clásica china, artes marciales y danzas tradicionales peruanas, que se enlazaron de manera natural sobre el mismo escenario. Cabe destacar que las reacciones del público, visibles en las imágenes del evento, no respondían a aplausos de cortesía, sino que variaban según el ritmo y la emoción de cada presentación: momentos de silencio atento y concentrado, así como expresiones espontáneas de entusiasmo acompañando la música.

Las presentaciones conjuntas de artistas peruanos y chinos no buscaron enfatizar el “contraste” ni la “exhibición”, sino que pusieron el acento en la calidad artística y en la expresión emocional. Este enfoque permitió que el intercambio cultural pasara de ser algo simplemente “observado” a algo verdaderamente “comprendido”, dejando que el arte mismo se convirtiera en el lenguaje del diálogo.

En un contexto internacional complejo, donde la información suele simplificarse o incluso interpretarse desde la emoción, actividades culturales de este tipo adquieren un valor especial. No evitan la complejidad de la realidad, pero ofrecen, a través de experiencias concretas y perceptibles, un camino para comprender al otro.

Es especialmente digno de reconocimiento el espíritu abierto y participativo del pueblo peruano. Precisamente esta disposición a acercarse y a conocer permite que el “Día de la Confraternidad Peruano-China” no se limite a una conmemoración simbólica, sino que se integre verdaderamente en la vida pública. La comunidad china lleva más de un siglo en el Perú, y la confianza y la tolerancia que se han ido formando a lo largo del tiempo son el resultado de la convivencia cotidiana acumulada y reforzada generación tras generación.

Una actividad de la cultura no puede eliminar de inmediato los malentendidos, pero sí puede facilitar las comprensión mutua y prolongar un diálogo permanente. En un momento en el que muchas cuestiones no tienen respuestas simples, la existencia de este espacio cultural, por sí misma, ya es de gran valor.

El espectáculo de la noche llegará a su fin y la feria eventualmente se dispersará, pero las imágenes y los detalles que quedan registrados constituyen una fuerza más silenciosa, aunque también más duradera, dentro de la relación entre Perú y China. Nos recuerdan que una amistad verdaderamente sólida no se construye sobre consignas, sino que echa raíces en ese instante en el que ambas partes están dispuestas a verse y a comprenderse mutuamente.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Publicaciones relacionadas