Debate: ¡No se resucitó la polarización fujimorismo versus antifujimorismo!

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Debate: ¡No se resucitó la polarización fujimorismo versus antifujimorismo!

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Era uno de los objetivos de la izquierda radical para ganar a los indecisos

La agresividad de Roberto Sánchez de Juntos por el Perú durante el debate con Keiko Fujimori de Fuerza Popular el domingo pasado pretendió reavivar las brasas de la polarización entre fujimorista y antifujimoristas con el objeto de reeditar el escenario del 2021 y avanzar sobre el 25% de los electores que, en las diversas encuestas, señalan que votarán blanco, nulo y viciado. La izquierda radical no lo consiguió.

Los sectores que han definido su voto desarrollan una evaluación legítima señalando que la candidata de Fuerza Popular tenía para rematar y liquidar en el debate a un Roberto Sánchez que solo se dedicaba al ataque y no tenía ninguna propuesta sobre la mesa. En parte es verdad. Finalmente, se pudo haber subrayado más el papel de Antauro Humala en la coalición de Sánchez y también el protagonismo del Movadef, vinculado a Sendero Luminoso. E, igualmente, faltó anotar el asunto de la asamblea constituyente.

Sin embargo, el objetivo del debate para cualquier estrategia que se planteara la victoria, considerando las encuestas antes de la veda de los sondeos era, inevitablemente, ganar a los indecisos. Cualquier tendencia o movimiento masivo en este sector puede determinar la derrota o la victoria en las elecciones nacionales. Y en ese objetivo, al parecer, Keiko Fujimori caminaba por una línea muy delgada. Por ejemplo, se conoce que casi el 60% de los indecisos pertenecen al universo del antifujimorismo que no ha decidido votar por Sánchez, en tanto que el resto carece de mayores elementos para definir sus adhesiones.

En este contexto, ¿qué hubiese sucedido si se resucitaba la polarización entre fujimoristas y antifujimoristas, tal como se propuso Roberto Sánchez? Es incuestionable que una parte de los indecisos que pertenece al antivoto habría terminado votando por Sánchez, porque en una polarización de ese tipo la candidata fujimorista podría haber ratificado “algunos gestos y leyendas que las izquierdas suelen construir sobre ella”. Keiko Fujimori, entonces, evitó desplazarse sobre una delgada línea.

El otro asunto clave en el debate fue la imagen de sinceridad o falsedad que los candidatos debían desarrollar para ganar en el universo de los indecisos. En ese objetivo es incuestionable que Keiko apareció como la representación de la sinceridad y Sánchez de la falsedad. Cuando el candidato de Juntos por el Perú señaló que “el exministro Luis Miguel Castilla había sostenido que Pedro Francke había sido el mejor ministro de Economía”, nunca se imaginó que habría de ser desmentido durante el programa de Milagros Leiva por el propio Castilla. 

En ese momento Sánchez había aceptado una entrevista con Leiva, pero la información acerca de que Castilla estaba en el set y lo había desmentido públicamente, simplemente, lo hizo correrse de la entrevista. No se conoce de un candidato presidencial en el Perú que haya abandonado una entrevista televisada antes de que ésta culminara. Una imagen fuerte, poderosa, que, inevitablemente, viajará en estos días que faltan para el domingo 7 de junio.

En cualquier caso, los objetivos de Fuerza Popular en esta última semana de campaña parecen estar correctamente focalizados en definir a la mayoría de los indecisos a su favor.

Fuente: EL MONTONERO

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