El margen de maniobra de las izquierdas se ha reducido significativamente
Para respetar las normas electorales que prohíben la publicación de encuestas a una semana de los comicios nacionales solo mencionaremos las encuestas publicadas antes de las prohibiciones y señalaremos tendencias y espacios políticos, antes que nombres de candidatos.
Antes de la prohibición de publicar encuestas dos candidatos de la centro derecha encabezaban las preferencias electorales; incluso luego de los debates electorales, que se convirtieron en verdaderas Torres de Babel en donde los postulantes se atacaban y se defendían en mensajes de segundos y, en el mejor de los casos, en minutos. Hubo muy poco espacio para las propuestas.
Sin embargo, los candidatos de la centro derecha no crecían demasiado en las preferencias y mantenían apoyos de no más de 12%. Por otro lado, los indecisos y los votos nulos y blancos rondaban cerca del 40% del electorado. Pero no aparecía el outsider, sino el volátil. Es decir, el apoyo circunstancial que duraba algunos días. Primero apareció una extraña confusión, un tal M. Vizcarra que, según las encuestadoras, para sorpresa de medio mundo, surgía de la confusión con Martín Vizcarra. Luego aparecieron Wolfgang Grozo, Alfonso López Chau y Jorge Nieto y todos fueron cayendo en las preferencias con la misma facilidad que ganaban adeptos. Las encuestadoras habían creado al volátil porque no había un outsider; es decir, un candidato que comenzaba a despuntar desde abajo, sin ninguna relación con el establishment político y que, de pronto, irrumpía el escenario nacional.
Luego de la veda de encuestas el volátil apareció y desapareció para afectar la intención de voto de uno de los candidatos de la centro derecha que se había mantenido en los primeros lugares durante todas las encuestas, mientras una candidata crecía sostenidamente en el espacio de la centro derecha.
Aceptando que el volátil que registran las encuestadoras existe, sí se puede establecer algunas conclusiones en las tendencias electorales que ayudan a desarrollar una impresión correcta de las cosas.
Por ejemplo, hoy es evidente que dos tercios del Perú ha sido inmunizado en contra de las propuestas de la izquierda marxista luego del fracaso general del gobierno de Pedro Castillo. Ni siquiera en las provincias del sur la izquierda antisistema logra representar ese sentimiento que antes solía emerger. Allí están las encuestas registrando esta realidad. Por otro lado, el candidato volátil que aparece suele difuminarse no solo por las acusaciones de corrupción y malas juntas, sino también por sus vínculos con las izquierdas.
Sin embargo, podría emerger un candidato que sea indescifrable, que represente todo y nada, lleno de frases y lugares comunes melifluos que no dicen nada, pero que se convierta en el mascarón de proa de la izquierda bolivariana, de la inteligencia cubana. Si la izquierda no puede crecer desde sus propias geografías, entonces, habría que buscar el postulante que no dice nada, pero que puede ser instrumentalizado por la izquierda.
El antivoto que ha gobernado el Perú en la última década desde los predios de la izquierda y, de alguna manera, nos ha llevado a este terrible momento de crisis y desorganización nacional tampoco puede ser liderado por las izquierdas directamente, ni siquiera por las llamadas izquierdas caviares. El único sector que puede representar el antivoto que todavía existe –aunque extremadamente debilitado– es el espacio desde el centro hasta la derecha o un mascarón de proa que nadie descifre o identifique políticamente y sea utilizado por la izquierda bolivariana.
Asimismo, existe algo que no está presente en el discurso de los candidatos ni tampoco miden las encuestas. Se trata de las tendencias en la región y los vientos que soplan a favor de la derecha. El derrumbe del régimen venezolano y el desplome del modelo boliviano de Evo Morales tienen un enorme impacto en las provincias del sur. La visita de ciudadanos bolivianos al Perú, buscando cambiar su moneda nacional por soles como valor de refugio, es un argumento poderoso en contra de las izquierdas y favor del Banco Central de Reserva de Julio Velarde y del modelo económico nacional.
Fuente: EL MONTONERO








