El ámbar dominicano se formó a partir de resina atribuida al árbol extinto Hymenaea protera. Con el tiempo, esa resina se endureció y conservó organismos que hoy permiten estudiar cómo eran los ecosistemas tropicales del pasado.
Al observar estas mantis, llaman la atención sus características reconocibles, como la forma de la cabeza y las patas delanteras adaptadas para capturar presas. Su parecido con las mantis actuales permite apreciar la conservación de rasgos anatómicos a lo largo de la evolución, aunque no significa que pertenezcan a la misma especie que las que viven hoy.
Estos fósiles constituyen una ventana excepcional a la vida de antiguos bosques tropicales y ayudan a los científicos a reconstruir la biodiversidad de épocas remotas.
Fuentes: My Modern Met / 30 Million-Year-Old Praying Mantis Is Preserved in Pristine Piece of Amber








