Keiko Fujimori tiene intención de viajar a China para participar en APEC: ¿hacia dónde se encaminarán las relaciones entre el Perú y China?

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Keiko Fujimori tiene intención de viajar a China para participar en APEC: ¿hacia dónde se encaminarán las relaciones entre el Perú y China?

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La presidenta del Perú, Keiko Fujimori, tiene previsto viajar en noviembre a Shenzhen, China, para participar en la Reunión de Líderes Económicos del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).

Hace unos días, durante una reunión entre el canciller peruano, Carlos Espá, y el embajador de China en el Perú, Song Yang, se transmitió el interés de la presidenta Fujimori en participar en la cumbre de APEC en Shenzhen. En realidad, esto no debería sorprendernos. En su discurso de investidura del 28 de julio, Fujimori ya había señalado la importancia que su gobierno otorgará a APEC y a la ubicación privilegiada del Perú para convertirse en un puente entre Asia-Pacífico y los mercados de América Latina.

La 33.ª Reunión de Líderes Económicos de APEC se realizará los días 18 y 19 de noviembre en Shenzhen. Será la tercera vez que China organice una cumbre de APEC, después de Shanghái en 2001 y Beijing en 2014. China ha denominado a todo el 2026 como el “Año de APEC en China”. Durante estos meses ya se han realizado reuniones y actividades en Guangzhou, Shanghái, Dalian y otras ciudades, abordando temas como comercio, economía digital, transporte, turismo, energía y seguridad alimentaria. Todo este proceso culminará con la reunión de líderes en Shenzhen.

Con el enorme desarrollo de la información y la inteligencia artificial, el mundo se parece cada vez más a una “aldea global”. Los países pueden competir entre sí, pero ninguno puede vivir completamente aislado de los demás. China y Estados Unidos mantienen constantes fricciones, pero sus economías siguen profundamente entrelazadas. APEC ofrece precisamente un espacio para eso: pueden competir, pueden discutir, pero al final tienen que sentarse en la misma mesa para hablar de negocios. Por eso, la presencia de Fujimori en Shenzhen adquiere especial importancia para el Perú.

Este año se cumplen 55 años del establecimiento de relaciones diplomáticas entre el Perú y China. Después de la elección de Fujimori, el presidente chino Xi Jinping le envió rápidamente un mensaje de felicitación. Un día antes de asumir la presidencia, Fujimori también recibió al enviado especial de Xi Jinping, el ministro de Ciencia y Tecnología de China, Yin Hejun. Según la información difundida por la parte china, Fujimori manifestó que el Perú otorga gran importancia a sus relaciones con China, mantiene el principio de una sola China y valora positivamente el aporte de las inversiones chinas al desarrollo económico y social del país.

Esto responde, en cierta medida, a una pregunta que muchos se hicieron durante la campaña electoral: ¿el gobierno de Keiko Fujimori se alejará de China para acercarse más a Estados Unidos? Al menos por las señales que ha dado durante su primer mes de gobierno, considero que no será así.

Estados Unidos ha sido durante mucho tiempo un importante socio político y diplomático del Perú. Pero China ya es el principal socio comercial y mercado de exportación del país, además de una importante fuente de inversiones. Durante la campaña, al hablar de las relaciones con China y Estados Unidos, Fujimori utilizó una comparación bastante interesante: recordó que la gastronomía peruana es producto de una “fusión”. La frase puede parecer sencilla, pero refleja bastante bien la opción más realista que tiene el Perú frente a estas dos grandes potencias.

Sobre todo después de la entrada en operación del puerto de Chancay, la relación entre el Perú y China ya no puede resumirse simplemente en que “el Perú vende cobre a China y China vende productos al Perú”. Chancay está abriendo una nueva posibilidad para nuestro país: convertirse en un importante nodo logístico entre Asia y América del Sur.

Por eso, Fujimori no irá a Shenzhen simplemente para asistir a dos días de reuniones y tomarse algunas fotos. Seguramente buscará aprovechar el viaje para conversar con los líderes chinos y, al mismo tiempo, tener contacto con mandatarios de otras economías presentes en la cumbre.

Como he señalado en otros artículos, las economías del Perú y China tienen un alto grado de complementariedad. Se puede conversar sobre el futuro desarrollo de Chancay, las inversiones chinas en minería e infraestructura, energía, electricidad, economía digital y tecnología. También sobre cómo aprovechar Chancay para atraer al Perú más industrias manufactureras, centros de almacenamiento, logística y procesamiento. Para Fujimori, el mejor resultado del viaje no sería regresar con una bonita declaración conjunta, sino con proyectos capaces de generar inversión y empleo.

Estados Unidos también forma parte de APEC y ha participado normalmente en las actividades organizadas este año por China. En agosto, Washington incluso envió una delegación a la tercera reunión de altos funcionarios de APEC en Dalian, buscando aprovechar este mecanismo para generar mayores oportunidades para las empresas estadounidenses. Después de la visita de Donald Trump a China en mayo, ambas partes señalaron que se apoyarían mutuamente en la organización del G20 y de APEC este año. En junio, Trump también afirmó que regresaría a China para participar en una “gran reunión”. No mencionó expresamente a APEC, pero muchos interpretaron

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