LAS CIFRAS NO SE CONDICEN CON LA CALIDAD DE GASTO Y LA DURA REALIDAD DE LA REGIÓN CAJAMARCA

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LAS CIFRAS NO SE CONDICEN CON LA CALIDAD DE GASTO Y LA DURA REALIDAD DE LA REGIÓN CAJAMARCA

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Si observáramos las cifras desde otra región y no viviéramos en Cajamarca, podríamos considerar que la gestión de Roger Guevara es positiva. Sin embargo, quienes conocemos la situación real, sabemos que estos porcentajes están lejos de evidenciar la verdad en la ejecución de obras.

Estas cifras no toman en cuenta que una parte significativa del monto supuestamente invertido está enterrado en obras paralizadas o ejecutadas con deficiencias.

En vez de contribuir al desarrollo de Cajamarca, lo único que provocan es el malestar en la población y exponen una alarmante ineficiencia por parte del gobernador Roger Guevara y sus funcionarios.

Millones de soles destinados a obras viales de importancia estratégica que se encuentran prácticamente abandonadas, generando indignación entre las comunidades. Ejemplos claros son las carreteras Empalme – Santa Cruz, Bambamarca – Marañón y Otuzco – Apalín, así como las tan anunciadas plantas de asfalto, que parecen existir únicamente en la cabeza del gobernador regional Roger Guevara.

Por otro lado, proyectos como el Pedagógico de Cajamarca, la Escuela Militar en Jesús o el proyecto piscícola en Namora han estado rodeados de irregularidades, con recursos que se han desperdiciado sin escrúpulos. Lo mismo sucede con el local institucional de la Dirección Regional de Educación, que quedó inoperativo tras una ejecución de un proyecto deficiente, lo que obliga actualmente al pago de alquileres innecesarios y costosos.

Asimismo, los pedagógicos de San Pablo y Cajabamba permanecen estancados en el olvido, lo que ocasiona que futuros docentes sigan formándose en instalaciones inadecuadas. A esto se suman los colegios incompletos que perjudican directamente a alumnos de primaria y secundaria al privarlos de espacios educativos dignos.

Cajamarca también exhibe preocupantes niveles de anemia, junto con hospitales y centros de salud colapsados, plagados de denuncias por falencias estructurales y administrativas. Todo esto se traduce en un indicador claro: la región sigue sumida en uno de los índices de pobreza más altos a nivel nacional.

En este contexto, surge una pregunta inevitable: ¿Cómo se explica entonces un supuesto 91% de ejecución presupuestal?

Fuente: El Cajamarquino

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