Por. Mag. José Luis Gonzales Maiqui.
El presidente de la república José Jerí ha iniciado su lucha contra la delincuencia participando de un operativo en el penal de Ancón. Ayer se reunió con altos mandos policiales y militares, los peruanos no tardaron en cuestionar estas acciones dado que, como siempre digo son más pose y show para la foto. Los medios de comunicación han replicado estas acciones, pero no se han preguntado si estas medidas realmente funcionan y otorgan sostenibilidad en la ya anunciada “Guerra a la delincuencia”.
Para nadie es un secreto que los penales son coladeras, pues, a pesar de los constantes operativos, siempre encuentran celulares, droga, objetos punzo cortantes, entre otros. Y es que acaso al interno de los establecimientos penitenciarios ¿se fabrican? Es claro que no. Existe un plan de restructuración del INPE, aprobado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, pero a la fecha no hay nada concreto, y los penales, prácticamente, son despachos de las organizaciones criminales.
Un artículo del diario La República emitido en agosto de este año, revelaba que hasta abril había en las cárceles del Perú 101.884 presos por los que cada día se invierte 3 millones 56.520 soles, es decir, más de 91 millones al mes. En los primeros cuatro meses del año la población penal aumentó 2.436 internos. También hay 5.454 extranjeros privados de la libertad.
Las causas de la delincuencia en el Perú son multifactoriales, incluyendo la pobreza y la exclusión social, la falta de políticas públicas preventivas y la debilidad institucional de la justicia y la policía, la corrupción, el aumento del crimen organizado y mercados ilegales como el narcotráfico y la minería ilegal, la violencia familiar y la deserción escolar como factores de riesgo para la juventud, y la ausencia de oportunidades y la presencia de entornos violentos.
Sin bien, en estos momentos se tiene que aplicar acciones inmediatistas y reactivas, a la par se tienen que ejecutar acciones sostenibles de lucha contra la delincuencia y eso implica acciones tajantes, articuladas y drásticas, en principio entre la Policía Nacional, Ministerio de Justicia, Poder Judicial, Ministerio Público, y como órganos de apoyo el Ejército Peruano y las rondas campesinas, teniendo como base los comités de seguridad ciudadana de cada sector o barrio, en cada rincón del país.
Como segunda acción una revisión URGENTE de la normativa, unificando criterios, sobre todo en delitos como homicidios, extorsión, violaciones y corrupción. Es increíble que, siendo los mismos delitos, las sentencias son en muchos casos, muy cuestionables, basadas en circunstancias que ante vacíos legales favorecen al delincuente y no a la víctima.
Una tercera acción es el compromiso real de los gobierno regionales y locales, pero no para irse a sentar dos a más horas a través del Coprosec o Coresec. Que son un saludo a la bandera y suman la cifra de acciones infructíferas.
Como cuarta y no menos importante la aplicación de políticas socioeconómicas que garanticen educación, salud, servicios básicos, inversiones y con ellos oportunidades laborales. No podemos continuar llenando cárceles e incrementando semanalmente el presupuesto nacional por cada interno que ingresa a un penal, cuando este dinero debería sumar a cada estudiante que ingresa a un colegio.
Ya se intervinieron los penales, ahora vayan a los lugares en donde la Policía Nacional sabe muy bien en donde están los cabecillas e integrantes de estas bandas delincuenciales, intervengan los sectores rojos, apliquen estrategia, para rescatar a esos niños de estas familias que delinquen, tomen estas zonas rojas y nos las dejen hasta rescatarlas, como ciudadano de a pie, nos indigna y duele ver el llanto de madres, esposas, hijos, padres que lloran la muerte de una persona, POR FAVOR, ES EL MOMENTO.
Se viene un proceso electoral y exijamos que cada candidato plantee propuestas sostenibles de lucha contra la delincuencia y si son puro floro, descartarlos sin contemplaciones. Porque no estamos para que nos vean la cara de idiotas, estamos para unirnos, pero con honestidad y por el bien de todos.
Fuente: Periodismo urbano







