ROGER GUEVARA Y LA VIVEZA DEL MONTO FANTASMA QUE CAJAMARCA INTENTA HACER PASAR COMO EJECUCIÓN REAL

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ROGER GUEVARA Y LA VIVEZA DEL MONTO FANTASMA QUE CAJAMARCA INTENTA HACER PASAR COMO EJECUCIÓN REAL

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▪️Al cierre del año fiscal, la gestión del gobernador Roger Guevara evidencia graves inconsistencias al certificar y devengar recursos que no coinciden con lo efectivamente transferido por el Ministerio de Economía y Finanzas.

A pocos días de culminar el año presupuestal, el Gobierno Regional de Cajamarca, bajo la conducción de Roger Guevara, se convierte en un ejemplo claro de cómo la viveza administrativa puede imponerse sobre la transparencia. No se trata de eficiencia ni de buena gestión, sino de hacer cuadrar cifras que, en la realidad, no cuadran.

Los datos oficiales del Ministerio de Economía y Finanzas son contundentes. Cajamarca recibió 658 millones 532 mil 391 soles por concepto del Fondo de Compensación Regional (Foncor). Sin embargo, la gestión regional certificó 716 millones 449 soles y viene devengando 629 millones 797 mil 254 soles. La diferencia no es un error menor ni una simple proyección optimista, es un desfase sin respaldo financiero, un gasto comprometido sobre recursos que no existen.

En términos claros, Cajamarca está ejecutando un monto fantasma. Dinero que solo vive en los reportes, pero no en la caja. Una maniobra que permite inflar artificialmente la ejecución presupuestal para cerrar el año con números “bonitos” y así tentar un mayor presupuesto para el siguiente ejercicio fiscal.

Aunque situaciones similares se observan en regiones como Junín, Ayacucho, San Martín e Ica, el caso de Cajamarca resulta especialmente grave por la magnitud del monto involucrado y por el contexto regional. No se trata de una región rica ni sobrada de recursos, sino de una que arrastra profundas brechas en salud, educación, caminos y servicios básicos. Aun así, la prioridad parece ser maquillar cifras y no resolver problemas.

Especialistas en finanzas públicas han sido claros, ningún gobierno regional puede certificar ni devengar recursos que no ha recibido. Hacerlo vulnera el principio básico del presupuesto público y configura una infracción a la normativa vigente. No es una jugada audaz ni una “estrategia de gestión”, es una práctica irregular que genera responsabilidades administrativas y legales.

Mientras el discurso oficial habla de eficiencia, los números oficiales exponen otra realidad, que es una ejecución inflada, sostenida en compromisos sin dinero y en una peligrosa normalización del engaño contable. La viveza puede servir para cerrar el año con aplausos internos, pero no construye desarrollo ni mejora la vida de la población.

Al final, Cajamarca no necesita más trucos presupuestales ni montos fantasma. Necesita autoridades que gestionen con honestidad. Porque cuando la gestión se basa en aparentar y no en cumplir, el costo no lo paga el gobernador, lo paga la región entera.

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