Por alguna razón Rafael López Aliaga aparece dando entrevistas por todos lados. Es el más entrevistado y el que más habla en los medios. Debe ser porque encabeza las encuestas o viceversa. El hecho es que sabemos más del pensamiento de RLA y esto nos obliga a seguir comentando sobre él. No me voy a ocupar de las cosas en las que estoy de acuerdo con él sino de aquellas con las que discrepo y me parecen barbaridades populistas.
Empecemos por su idea de reducir el Estado a seis ministerios, lo que me parece fantástico. Tiene claro el mecanismo para incentivar las renuncias y proceder a los despidos de personal, muy parecido a lo que se hizo en los noventas. Sin embargo, tiene la loca idea de juntar ministerios cuando lo que debería hacer es liquidarlos. Y no solo ministerios sino un montón de organismos públicos inútiles como la Sunafil, Susalud, Sunass, Conadis y muchos otros. Además de privatizar las empresas del Estado cuyas tareas pueden ser asumidas por privados sin ningún problema y con mayor eficiencia.
De hecho, la reestructuración del Estado es una de las principales tareas que debe enfrentar el próximo gobierno así como la reducción drástica del gasto público, empezando por eliminar la mafia de las consultorías. Pero no se puede reducir el gasto públco si RLA pretende convertir al Estado en el papá sobreprotector que se ocupa de todo el mundo, como pretende.
Dice Porky que va a crear el “Ministerio de la Dignidad Humana y del Bienestar Social”. Ya desde el nombrecito me parece una idea de Nicolás Maduro o de Hugo Chávez. Ya sabemos que a Porky le encanta aleardear de su cristianismo y su cucufatería, habla siempre de sus “hermanos” y en esta lógica, pretende utilizar al Estado para ayudar a lo que en estos tiempos se llama cándidamente “sectores vulnerables”, término acuñado por el zurderío para incorporar en el activismo estatal a cada vez más gente.
En los actuales momentos ya no solo se habla de los pobres, como antaño. Ahora se habla de “sectores vulnerables”. De acuerdo al pensamiento de Rafael López Aliaga, estos “sectores vulnerables” incluyen al “niño por nacer”, a la mujer gestante, a la madre y al niño durante los primeros cinco años, a los escolares a quienes se les debe garantizar tres comidas diarias, etc. Así hasta llegar a los ancianos de Pensión 65 a quienes les está prometiendo pensiones de 500 soles. Es decir, el mega Ministerio de la Dignidad Humana y del Bienestar Social sería la mayor expresión del asistencialismo social jamás visto antes.
Yo no sé de dónde han sacado los politiqueros la estúpida idea de que el Estado se tiene que hacer cargo de todo el mundo. En realidad esa es una estrategia del socialismo electorero para comprar votos. Fue muy eficiente en la Argentina, a costo de incrementar paulatinamente la deuda pública hasta superar el PBI. Tal vez en el caso de Porky se entienda por su cucufatería social. De modo que en lugar de eliminar programas sociales asistencialistas y populistas que andan repletos de corrupción e ineficiencia como Qaliwarma, el gobierno de Porky convertirá al Estado en el padrino regalón para ayudar a todos los “sectores vulnerables”. Aunque sospecho que los gays no estarán en esa lista como tampoco las niñas violadas ni las madres solteras.
Estas son las típicas tácticas que emplean los gobiernos socialistas para mantenerse en el poder, es decir, comprar votos mediante el asistencialismo social. Bonos y programas sociales para los pobres, para los jóvenes, para las mujeres, para los niños, para los ancianos, para el no nacido, para los discapacitados, para los enfermos de esto y de aquello, etc. Parece que Rafael López Aliaga dejará muy chico a Ollanta Humala y su feria de programas sociales con su Ministerio de la Inclusión Social. Y recordemos que con Ollanta y su feria de la inclusión social la economía empezó a ralentizarse.
No me gusta este aspecto de la política asistencialista de Porky. Es preocupante no solo por el incremento desmedido del gasto público sino por las posibilidades muy amplias de incrementar la corrupción. Todos esos programas sociales flotan en corrupción.
Fuente: Dante Bobadilla








