Con esa frase humilde, un estudiante de 21 años llamado Linus Torvalds subió su código a internet el 25 de agosto de 1991. No tenía dinero, ni equipo de marketing, ni oficinas en Silicon Valley. Solo tenía una computadora en su pequeño apartamento de Helsinki y una idea radical: el software debería ser libre.
En una época donde Microsoft y Apple guardaban sus secretos bajo llave y cobraban fortunas por licencias, Linus hizo lo impensable: regaló su trabajo. Publicó el código fuente abierto para que cualquiera pudiera usarlo, mejorarlo y compartirlo.
Lo que él llamó “un hobby” hoy es la columna vertebral de la civilización moderna.
Ese código, llamado Linux, maneja actualmente el 96% de los servidores de internet, el 100% de las supercomputadoras del mundo, todos los teléfonos Android y hasta los sistemas de navegación de los cohetes de SpaceX.
Si hoy revisaste tus redes sociales, enviaste un mensaje o guardaste un archivo en la nube, lo hiciste gracias a Linus. Él podría haber intentado cerrar su código y convertirse en el hombre más rico del planeta. En cambio, eligió la colaboración sobre el lucro.
Demostró que cuando el conocimiento se comparte, la humanidad avanza más rápido que cualquier corporación.
Historia basada en hechos reales documentados en la historia de la informática. Fuente: Archivo histórico de Usenet (comp.os.minix, 1991) y Reportes de la Linux Foundation.








