CARNAVAL DE CAJAMARCA: UN NOSTÁLGICO VIAJE EN EL TIEMPO

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CARNAVAL DE CAJAMARCA: UN NOSTÁLGICO VIAJE EN EL TIEMPO

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Por Jaime Abanto Padilla

La imagen que acompaña este artículo pertenece al Carnaval de Cajamarca de las décadas de 1950 o 1960, una etapa en la que esta festividad aún era incipiente y conservaba con fuerza las tradiciones heredadas de la primera mitad del siglo XX. Se trata de un valioso testimonio visual de un carnaval más sencillo en lo material, pero profundamente rico en identidad, unión barrial y expresión popular.

En lo más alto de la escena destaca el personaje conocido como “La Sombra”, considerado el mejor combatiente del barrio San Sebastián. Todo indica que se trataría del señor Segundo Alcalde, quien, de manera admirable, continúa pese a acercarse ya a los cien años y sigue participando activamente, hasta hoy, en el concurso de patrullas y en el corso del carnaval, convirtiéndose en un verdadero símbolo viviente de esta celebración.

A su alrededor se observan diversos personajes característicos de las patrullas carnavalescas: clones, una gitana, un personaje con sombrero de charro y otras figuras que reflejan la creatividad popular de la época. Hacia el lado derecho de la imagen aparecen también integrantes de la patrulla del barrio Cumbe Mayo, con su vestimenta clásica y la inconfundible máscara de felino, elemento que evoca fuerza, misticismo y pertenencia barrial.

Llama especialmente la atención la presencia de varios niños alrededor de los personajes, evidencia de cómo el carnaval se vivía como una fiesta familiar y comunitaria, donde la tradición se transmitía de generación en generación. Los disfraces, aunque sencillos y poco recargados en comparación con los actuales, revelan una esencia auténtica: más importante que el lujo era la participación y la unión entre barrios, rasgo fundamental del espíritu del carnaval cajamarquino.

La fotografía fue tomada en la Plaza de Armas de Cajamarca por el acceso que corresponde al jirón San Martín, por don Gabriel Barrantes, quien en aquellos años residía en la calle La Mar. Barrantes es recordado como un reconocido y talentoso fotógrafo que dejó un invaluable legado visual de Cajamarca, permitiendo que hoy podamos mirar al pasado y comprender mejor la evolución cultural y social de sus festividades.

Esta imagen no solo retrata un momento del carnaval, sino que guarda la memoria de una Cajamarca que celebraba desde la sencillez, la hermandad y el orgullo de barrio, valores que continúan dando vida al carnaval hasta nuestros días.

Es inevitable llenarse de nostalgia ante una imagen que no solo habla, sino que además da un grito desesperado de un tiempo ido que un día fue escenario de la semilla que hoy heredamos. Por eso es importante la memoria del carnaval, el de dónde venimos y hacia dónde vamos o hacia dónde queremos llegar. En esta imagen hay más identidad que en muchos corsos de la actualidad.

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