Ambulantes sin control invaden cada esquina, combis y mototaxis imponen su propia ley en las calles, la basura se acumula, inseguridad, como si no existiera autoridad. En medio del desorden, aparece la promesa de salvación: un bypass de 60 millones de soles.
¿Solución real al tráfico o cortina de humo para esconder otros problemas más urgentes?
Mientras el alcalde Joaquín Ramírez acelera la ejecución del proyecto, el gerente de la RENAMA, Sergio Sánchez, pone el freno exigiendo un estudio de impacto ambiental que nunca se hizo. La confrontación política escala, pero en el fondo… ¿alguien está pensando en Cajamarca?
El debate técnico ha sido reemplazado por el espectáculo político. Se enfrentan egos, no ideas. Y mientras tanto, la ciudad se hunde en el abandono, sin orden, sin limpieza, sin autoridad.
¿Este bypass es lo que Cajamarca necesita o lo que algunos necesitan que se construya?








