
Los congresistas que han perdido legitimidad para seguir legislando, y a puertas de empezar una campaña electoral, modifican la Ley de Contrataciones Públicas para que sus familiares PUEDAN CONTRATAR con el Estado desde el 22 de abril; esto es una clara prueba de lo que es legislar en favor de si mismo y de sus allegados.
Esto significa que esposos, hijos y hermanos de congresistas podrán obtener contratos públicos para ejecutar obras, prestar servicios o vender bienes, lo que antes estaba prohibido para evitar conflictos de interés y corrupción.
Con esta modificación, los familiares de congresistas podrán beneficiarse con millonarios contratos de construcción, consultorías y otros servicios estatales. Esto abre la puerta al tráfico de influencias y el nepotismo, permitiendo que los congresistas usen su poder para favorecer a sus parientes en licitaciones públicas; esta ley podría crear un conflicto de intereses.
Mientras el ciudadano común lucha por oportunidades, la clase política sigue legislando en su propio beneficio. ¿Se configura el abuso de poder?
(Vía Betty Schaper)







