¡El plan para concretar líneas 3, 4, 5 y 6 del Metro de Lima!

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¡El plan para concretar líneas 3, 4, 5 y 6 del Metro de Lima!

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Gonzalo Prialé: “El Perú no puede seguir tirando recursos a obras que terminan abandonadas”

El expresidente de la Asociación para el Fomento de la Infraestructura Nacional advirtió que el país ha destinado cientos de miles de millones de soles a infraestructura sin conseguir cerrar sus principales brechas. Propuso estandarizar proyectos, empaquetar obras, fortalecer las APP y sacar la ejecución de pequeños proyectos del ámbito de gobiernos locales que han demostrado incapacidad para gestionarlos.

El Perú enfrenta una paradoja en materia de infraestructura: durante los últimos años se han destinado enormes cantidades de recursos públicos, pero las principales brechas de servicios básicos permanecen abiertas. Esta situación fue analizada en Diálogos del Montonero por Gonzalo Prialé, expresidente de la Asociación para el Fomento de la Infraestructura Nacional, quien cuestionó duramente la forma en que actualmente se ejecutan las obras públicas.

Prialé sostuvo que entre 2019 y 2025 se entregaron aproximadamente 312 mil millones de soles para obras a los gobiernos locales, regionales y al Gobierno Nacional. Esta cifra, comparada con la brecha de infraestructura proyectada a 20 años en 2019, representa cerca del 85% de los recursos que se estimaban necesarios para cerrarla.

Sin embargo, los resultados no corresponden con el nivel de gasto realizado.

Más recursos, pero las brechas permanecen

El especialista señaló que la inversión anual en infraestructura en el Perú bordea el 5% del Producto Bruto Interno, una proporción elevada incluso frente a otros países de la región.

Pese a ello, millones de peruanos continúan sin acceso adecuado a servicios básicos como agua potable y saneamiento.

Para Prialé, el problema no radica únicamente en la cantidad de dinero disponible, sino en cómo se planifican, contratan, ejecutan y supervisan las obras públicas.

“Si un proceso adecuado sería milagroso los grandes resultados”, sostuvo durante la entrevista, al explicar que las deficiencias comienzan desde la elaboración de los expedientes técnicos y estudios.

Expedientes deficientes y exceso de proyectos

Uno de los problemas identificados es la existencia de una cantidad excesiva de proyectos que no cuentan con las condiciones necesarias para ser ejecutados adecuadamente.

Según Prialé, se ha generado una especie de “sobrestock” de proyectos estudiados que terminan sin utilidad, mientras las entidades públicas carecen de capacidad para ejecutar eficientemente aquellos que realmente necesita la población.

A esto se suma la limitada capacidad técnica de numerosos gobiernos locales y regionales.

El especialista cuestionó que muchas unidades ejecutoras estén dirigidas por autoridades que no cuentan con la preparación técnica necesaria para gestionar proyectos complejos y señaló además la existencia de casos de corrupción y contratistas improvisados.

Un sistema que no mide el avance físico

Otro de los principales cuestionamientos está relacionado con la forma en que se reporta el gasto público.

Prialé explicó que se informa el desembolso de recursos como si ello significara avance de una obra, cuando en realidad entregar dinero a una municipalidad no significa que la infraestructura esté siendo construida.

La falta de información sistemática sobre el avance físico de las obras en relación con el dinero gastado genera, según su análisis, una situación en la que los recursos pueden agotarse mientras los proyectos permanecen inconclusos.

“Se acaba la plata, pero el proyecto no se acaba”, resumió.

Miles de obras abandonadas

Uno de los datos más preocupantes mencionados durante la entrevista corresponde a un estudio del Banco Mundial sobre los proyectos de infraestructura desarrollados entre 2012 y 2023.

Según la información expuesta por Prialé, durante ese periodo se iniciaron alrededor de 132 mil proyectos, de los cuales aproximadamente 62 mil, equivalentes al 46%, quedaron abandonados.

El valor de esos proyectos abandonados representaría alrededor del 17% del PBI.

Además, cerca de 2.800 proyectos fueron identificados como paralizados, mientras que otros 50 mil presentaban un avance financiero superior al 90%.

Sin embargo, Prialé advirtió que este último dato no necesariamente significa que esas obras estén próximas a concluir, debido a la falta de información confiable sobre su avance físico.

En contraste, los proyectos considerados normalmente “en desarrollo” representarían apenas alrededor del 13% del total analizado.

“No se puede hacer pequeñas obras en 1.891 distritos”

Frente a este panorama, Prialé sostuvo que el país necesita modificar radicalmente el modelo de ejecución de las pequeñas obras.

A su juicio, no es viable continuar encargando la ejecución de proyectos pequeños a cada uno de los gobiernos locales del país, debido a las diferencias en capacidades técnicas y de gestión.

Por ello, planteó que el Gobierno Nacional debe asumir un papel mucho más activo en la planificación y ejecución de obras destinadas a cerrar las brechas básicas.

“Quick wins”: obras pequeñas con impacto inmediato

Una de sus principales propuestas es desarrollar una estrategia de resultados rápidos, o quick wins, mediante la ejecución masiva de pequeñas obras de alto impacto social.

Entre ellas mencionó:

  • Puestos de salud.
  • Escuelas.
  • Comisarías.
  • Veredas.
  • Caminos locales.
  • Sistemas de agua potable.
  • Obras de saneamiento.

La idea sería comenzar por las regiones con mayores necesidades y concentrar esfuerzos en proyectos que puedan ser ejecutados rápidamente y que tengan un impacto directo sobre la población.

Prialé consideró que estos resultados podrían generar un efecto demostración y fortalecer el respaldo ciudadano a las reformas que impulse el Gobierno.

Estandarizar para construir más rápido

Una de las propuestas centrales es estandarizar los proyectos de infraestructura.

Esto significa que cada municipalidad no debería elaborar desde cero el expediente técnico de una escuela o un puesto de salud que tiene características similares a cientos de otros proyectos.

Por ejemplo, se podrían diseñar modelos de escuelas modulares que se adapten al número de estudiantes y puedan ser replicados en distintas localidades.

La misma lógica podría aplicarse a puestos de salud y otras infraestructuras básicas.

Además, planteó que se prefabrican aquellos componentes que sea posible fabricar previamente y que se agrupen proyectos pequeños en paquetes regionales para incrementar la escala de contratación.

Proyectos “llave en mano”

Prialé propuso que los paquetes de infraestructura puedan contratarse bajo modalidades llave en mano, con precios establecidos, fechas de entrega, penalidades por incumplimiento y garantías de desempeño.

El objetivo sería evitar que una obra sea entregada como infraestructura física sin contar con los elementos necesarios para prestar el servicio.

Una escuela, por ejemplo, debería entregarse no solamente como un edificio, sino con las condiciones necesarias para funcionar, incluyendo servicios básicos, conectividad y equipamiento.

Pro inversión y una nueva unidad ejecutora

Para implementar este modelo, el especialista consideró necesario evaluar que entidades como ProInversión u otra instancia del Gobierno Nacional asuman la estructuración y contratación de estos paquetes de proyectos.

La propuesta implica además retirar determinadas obras del ámbito de gobiernos locales que hayan demostrado incapacidad para ejecutarlas.

En esos casos, la ejecución debería tercerizarse mediante paquetes estandarizados y bajo mecanismos que permitan un mayor control.

No financiar nuevamente el abandono

Prialé también planteó una regla para enfrentar las obras paralizadas: no entregar nuevos recursos a las unidades ejecutoras que hayan abandonado proyectos sin resolver previamente las causas de ese abandono.

Asimismo, cuestionó que la solución a una obra paralizada consista simplemente en entregar más dinero a la misma entidad que no pudo terminarla.

En su lugar, propuso seleccionar técnicamente los proyectos que realmente pueden ser reactivados y trasladar su ejecución a unidades con mayor capacidad.

Cambiar el proceso presupuestario

El especialista también cuestionó el actual sistema de presupuesto participativo y planteó avanzar hacia un modelo descendente.

Según explicó, el Ministerio de Economía y Finanzas debería establecer desde el inicio del proceso presupuestario topes de gasto creíbles para evitar que el presupuesto se expanda sin una capacidad real de ejecución.

La planificación debería partir de las prioridades nacionales y de la capacidad efectiva de ejecutar los proyectos.

Grandes megaproyectos: una apuesta ambiciosa

Respecto a los grandes proyectos anunciados por la presidenta Keiko Fujimori, Prialé consideró positivo que el Gobierno plantee objetivos ambiciosos.

Entre los proyectos mencionados se encuentran las líneas 3, 4, 5 y 6 del Metro de Lima, además de los trenes de cercanías Lima-Ica y Lima-Barranca.

Según las cifras expuestas durante la entrevista, estos proyectos representan una parte significativa del conjunto de inversiones anunciadas por el Ejecutivo.

También se mencionaron proyectos para los metros de Arequipa, Piura y Trujillo, aunque estos todavía se encontrarían en una etapa de planeamiento.

Las APP como vehículo para los megaproyectos

Para Prialé, las Asociaciones Público-Privadas (APP) constituyen el mecanismo más adecuado para desarrollar grandes proyectos de infraestructura.

Sin embargo, advirtió que el sistema debe mejorar para evitar los problemas que han generado retrasos, sobrecostos y renegociaciones.

Uno de los principales puntos que cuestionó es que determinados proyectos llegan a concurso con estudios todavía insuficientes.

El especialista utilizó una escala de profundidad de estudios para explicar que un proyecto no debería salir a concurso con un nivel demasiado básico de ingeniería.

A su juicio, elevar la calidad de los estudios antes de adjudicar una obra permitiría reducir posteriormente las discrepancias, sobrecostos y adendas.

Expropiaciones y liberación de interferencias

Prialé también consideró fundamental avanzar con las expropiaciones y la liberación de interferencias antes de iniciar los grandes proyectos.

La existencia de terrenos pendientes de adquisición o de redes de agua, electricidad, telefonía y otros servicios que interfieren con las obras puede generar retrasos durante años.

Por ello, planteó que una parte significativa de estas condiciones debería estar resuelta antes de la convocatoria de los proyectos.

También propuso que una consultora internacional pueda certificar la madurez de los megaproyectos antes de que sean sometidos a concurso, como una especie de sello de calidad que permita atraer postores internacionales serios.

Metro de Lima: construir por tramos

Sobre las líneas 3 y 4 del Metro de Lima, Prialé planteó una estrategia de construcción por tramos.

Tomando como referencia experiencias internacionales, sostuvo que las líneas podrían dividirse en segmentos de aproximadamente 7 a 10 kilómetros y ejecutarse simultáneamente con diferentes empresas y equipos de perforación.

El objetivo sería reducir los tiempos de construcción y evitar que una sola empresa tenga que ejecutar toda la línea de manera consecutiva.

Según su estimación, con una adecuada planificación, las obras podrían desarrollarse en aproximadamente seis o siete años, incluyendo las etapas finales de estaciones, señalización y pruebas.

Infraestructura y desarrollo nacional

Al cierre de la entrevista, Prialé coincidió en que el Perú no puede alcanzar un desarrollo sostenido si mantiene las actuales brechas de infraestructura.

El reto, sostuvo, consiste en combinar urgencia y planificación, evitando tanto la parálisis burocrática como la improvisación.

La estrategia tendría dos frentes: acelerar pequeñas obras de impacto social para atender las necesidades más urgentes de la población y, paralelamente, preparar adecuadamente los grandes megaproyectos nacionales.

El desafío será enfrentar los intereses políticos y económicos que podrían oponerse a una reforma del sistema de ejecución de obras.

Para Prialé, la infraestructura debe convertirse en una política de Estado y no depender exclusivamente de los ciclos políticos. Solo así, sostuvo, el país podrá transformar los recursos que genera su economía en servicios concretos para la población.

Fuente: EL MONTONERO

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