General César Torres: “No puede haber desarrollo sin defensa nacional”
El exviceministro de Políticas para la Defensa advirtió que el Perú atraviesa una encrucijada geopolítica y pidió acelerar la modernización de las Fuerzas Armadas. También cuestionó la falta de experiencia del actual titular del sector Defensa y planteó una política de Estado basada en tecnología, ciberseguridad e innovación.
El Perú atraviesa una etapa decisiva en materia de seguridad y defensa nacional, en un contexto marcado por cambios geopolíticos, nuevas tecnologías y la necesidad de fortalecer sus capacidades militares. Así lo sostuvo el general de la FAP César Torres Vega, exviceministro de Políticas para la Defensa, durante una entrevista en el programa Diálogos del Montonero.
Torres Vega sostuvo que el país no puede aspirar a un desarrollo económico sostenido sin fortalecer paralelamente su defensa nacional. A su juicio, una nación que acumula riqueza y prosperidad, pero no desarrolla capacidades suficientes para protegerlas, termina generando un desequilibrio que puede convertirse en una fuente de conflictos.
Cuestionan experiencia del nuevo ministro de Defensa
Uno de los principales puntos de la entrevista fue la designación del nuevo ministro de Defensa, sobre quien Torres Vega expresó sus reservas debido a su falta de experiencia específica en el sector.
El exviceministro aclaró que sus cuestionamientos no están relacionados con la calidad personal o profesional del ministro, sino con las competencias necesarias para dirigir un sector que considera particularmente complejo.
Según explicó, el Ministerio de Defensa requiere una transformación profunda y no solamente una modernización administrativa, debido a que las Fuerzas Armadas deben adaptarse a un escenario dominado por tecnologías como la inteligencia artificial, el ciberespacio, los sistemas no tripulados y otras herramientas disruptivas.
“Las Fuerzas Armadas tienen que estar con todas estas tecnologías disruptivas”, sostuvo durante la conversación.
F-16: el proceso debe continuar
Uno de los temas centrales fue la adquisición de los aviones de combate F-16.
Torres Vega señaló que el proceso de adquisición debe mantenerse conforme al cronograma establecido y que el Estado tiene compromisos asumidos que deben cumplirse.
Según explicó, existe una primera etapa relacionada con los 12 aviones y está pendiente la continuidad del proceso para completar una flota de 24 aeronaves.
El especialista consideró que el Ministerio de Defensa deberá sustentar adecuadamente ante las instancias correspondientes la continuidad del proyecto y explicar con claridad el cronograma, los desembolsos y las necesidades logísticas asociadas.
Para Torres Vega, la adquisición de los F-16 no debe ser vista únicamente como la compra de aviones, sino como parte de un sistema integral de defensa.
F-16, radares y aviones de alerta temprana
El exviceministro explicó que una flota moderna de aviones de combate requiere sistemas complementarios que permitan maximizar sus capacidades.
Entre ellos mencionó la necesidad de contar con aeronaves de alerta temprana y control, conocidas como AWACS, además de radares terrestres y aeronaves destinadas al reabastecimiento de combustible.
Estas capacidades permitirían que los F-16 operen de manera coordinada y en red, incrementando su capacidad de vigilancia y disuasión.
“Los F-16 como sistema de armas individual no son una gran solución”, fue la idea planteada por Torres Vega, quien insistió en la necesidad de construir un sistema integrado.
Modernización conjunta de las Fuerzas Armadas
El general también planteó que la modernización no puede limitarse a la Fuerza Aérea.
El Ejército, la Marina de Guerra y la Fuerza Aérea deben avanzar hacia una mayor integración de sus capacidades, bajo una lógica de convergencia y coordinación a través del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas.
Esta transformación, explicó, requiere además actualizar el marco legal para responder a nuevas dimensiones de la seguridad, como la soberanía digital y el espacio ultraterrestre.
El escenario internacional ha cambiado y los conflictos contemporáneos incorporan cada vez más herramientas tecnológicas, particularmente drones, inteligencia artificial y operaciones en el ciberespacio.
Defensa y tecnología: el nuevo campo de batalla
Torres Vega sostuvo que el Perú debe incrementar considerablemente su inversión en investigación, desarrollo e innovación aplicada a la defensa.
En ese sentido, propuso fortalecer la relación entre las Fuerzas Armadas, las universidades, el sector privado y el Estado.
A su juicio, el país cuenta con profesionales y especialistas capaces de desarrollar tecnología, particularmente en áreas relacionadas con software, pero no existe todavía una política suficientemente clara para aprovechar ese potencial.
El general destacó que muchas de las tecnologías que hoy son fundamentales para la sociedad tuvieron inicialmente aplicaciones vinculadas a la defensa, por lo que consideró necesario establecer mecanismos para que el conocimiento desarrollado en universidades y empresas pueda contribuir también a la seguridad nacional.
Ciberespacio y soberanía digital
Uno de los conceptos que atravesó la entrevista fue la necesidad de entender que la defensa nacional ya no se limita al territorio físico.
El ciberespacio y el espacio ultraterrestre se han convertido en nuevos escenarios estratégicos para los Estados.
En ese contexto, Torres Vega consideró necesario que el Perú desarrolle capacidades propias de ciberseguridad, inteligencia tecnológica y comunicaciones, además de fortalecer sus sistemas de información.
También planteó la necesidad de evitar la fragmentación tecnológica del Estado, donde cada institución mantiene sistemas y centros de datos aislados.
Según su propuesta, debería avanzarse hacia una mayor convergencia tecnológica y sistemas integrados que permitan aprovechar mejor los recursos públicos.
Satélites e internet para las zonas alejadas
Otro de los temas abordados fue el uso de tecnología satelital para ampliar la conectividad nacional.
Torres Vega destacó la importancia de contar con capacidades de observación de la Tierra y comunicaciones satelitales, especialmente para atender a poblaciones ubicadas en zonas geográficamente alejadas.
En esa línea, consideró que una política de Estado en materia satelital podría contribuir a llevar internet a miles de centros poblados que, debido a las dificultades geográficas, podrían permanecer durante décadas con problemas de conectividad.
Tecnología contra la minería ilegal
La modernización tecnológica también tendría aplicaciones directas en la lucha contra actividades ilícitas.
El general propuso fortalecer el uso de drones de gran autonomía y sistemas de vigilancia permanente para combatir la minería ilegal y monitorear zonas críticas del territorio nacional.
A su juicio, las herramientas tecnológicas permitirían mejorar la capacidad del Estado para detectar actividades ilícitas y responder de manera más rápida.
Chancay y la nueva geopolítica del Perú
Torres Vega también advirtió que el Perú se encuentra en una nueva encrucijada geopolítica.
La importancia estratégica del puerto de Chancay, la relación del país con Estados Unidos y los cambios en el escenario internacional obligan, según explicó, a desarrollar una estrategia nacional coordinada.
En ese escenario, consideró fundamental una estrecha coordinación entre el Ministerio de Defensa, el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y la Cancillería.
“Cancillería y Defensa son las dos caras de la misma moneda”, sostuvo al referirse a la necesidad de articular la política exterior con la política de seguridad y defensa nacional.
El sector privado debe participar en la defensa
Otro de los planteamientos fue abrir mayores espacios de participación al sector privado.
Torres Vega sostuvo que Defensa debe convertirse en un sector permanente de innovación y que el Estado debería aprovechar las capacidades tecnológicas existentes en empresas y universidades.
La creación de una política de investigación y desarrollo permitiría, según su análisis, que el Perú deje de depender exclusivamente de la adquisición de tecnología extranjera y pueda desarrollar capacidades propias.
Desarrollo y seguridad: dos pilares
Para el exviceministro, el desarrollo económico y la defensa nacional deben ser entendidos como dos componentes inseparables de una política de Estado.
Un país necesita generar bienestar mediante buenos servicios públicos, educación y salud, pero también requiere seguridad nacional para garantizar las condiciones que permitan atraer inversiones y proteger sus recursos.
Desde esta perspectiva, la defensa no debería ser considerada únicamente como un gasto, sino como una condición necesaria para garantizar el desarrollo y la estabilidad del país.
“El Perú está en una encrucijada geopolítica”
Al cierre de la entrevista, Torres Vega insistió en que el Perú atraviesa un momento que exige decisiones de largo plazo.
La modernización de las Fuerzas Armadas, la adquisición y sostenimiento de los F-16, el fortalecimiento de la ciberseguridad, el desarrollo satelital, la lucha contra la minería ilegal y la integración tecnológica deberían, según su propuesta, formar parte de una política de Estado que trascienda a los gobiernos de turno.
El gran desafío, concluyó, será contar con liderazgo y una visión estratégica que permita articular defensa, tecnología, diplomacia y desarrollo económico.
La tesis planteada durante la entrevista es clara: para que el Perú pueda aprovechar su potencial económico y su nueva posición geopolítica, también deberá fortalecer su capacidad para proteger sus intereses nacionales.
Fuente: EL MONTONERO








