La visita de Keiko Sofía Fujimori Higuchi, precandidata presidencial de Fuerza Popular, a la Selva Central ha generado indignación y debate en todo el país. En su paso por Chanchamayo y Satipo, la lideresa fujimorista se reunió con un grupo de jóvenes simpatizantes, quienes participaron en un encuentro político encabezado por la congresista Rosangella Barbarán, secretaria nacional de juventudes del partido.
Durante la actividad, realizada el sábado 26 de octubre, Fujimori agradeció “el compromiso de la juventud con el país”, en un discurso que buscó proyectar renovación y esperanza dentro de su agrupación. Sin embargo, su presencia fue duramente cuestionada por amplios sectores ciudadanos y analistas políticos, quienes consideran preocupante que nuevas generaciones respalden una figura vinculada a uno de los períodos más oscuros de la historia reciente del Perú.
“Parece que la juventud no lee, no conoce la historia ni entiende cómo se inició la corrupción más grande del país”, expresaron ciudadanos de Oxapampa y Satipo, recordando los crímenes y abusos ocurridos durante el régimen de Alberto Fujimori, como las matanza de Barrios Altos y La Cantuta, las esterilizaciones forzadas y la corrupción institucionalizada encabezada por Vladimiro Montesinos.
Los críticos advierten que Keiko Fujimori intenta reaparecer políticamente bajo un discurso de renovación, mientras su partido sigue siendo cuestionado por su rol en el Congreso, donde ha respaldado leyes polémicas que favorecen intereses particulares, protegido al gobierno de Dina Boluarte y promovido reformas sin consulta ciudadana, como la bicameralidad.
En redes sociales y foros locales, la indignación se hizo sentir: “Ni un kilo de arroz, una lata de atún o un taper de plástico deben definir el futuro del país”, escribieron varios usuarios, llamando a la reflexión y memoria histórica frente a los intentos de blanquear los abusos del pasado.
Mientras en la Selva Central se le brindan tribunas y apoyo juvenil, en otras regiones del sur y norte del Perú se han anunciado movilizaciones y actos de protesta ante cualquier intento del fujimorismo de volver al poder.
Fuente: Jaime Abanto Padilla








