Politización de las Fuerzas Armadas

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Politización de las Fuerzas Armadas

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En el Perú contemporáneo, las Fuerzas Armadas (FFAA) cumplen el papel constitucional preciso de defender la soberanía nacional y garantizar el orden constitucional.

Sin embargo, su incursión en el ámbito político desnaturaliza su esencia, arrastrándolas a dinámicas de subordinación personal que erosionan la institucionalidad. Este terreno es extremadamente peligroso, ya que atenta directamente contra la perspectiva democrática del país, convirtiendo a estas instituciones en peones de intereses partidarios en lugar de pilares neutrales de la República.

La neutralidad de las FFAA debe ser imperceptible en el tiempo, un principio inquebrantable que el mundo político democrático debe respetar y comprender. Para ello, se requiere liderazgos militares efectivos y una carrera militar estrictamente meritocrática. A cambio, las FFAA gozan de un testamento de beneficios y prerrogativas que obligan a sus líderes a mantener distancia de cualquier manipulación política. Es su responsabilidad guardar celosamente esa frontera, evitando que las “gollerías” del poder las conviertan en extensiones de agendas electorales.

No es responsable ni comunica bien que, en cada periodo electoral -especialmente en los últimos 15 años, coincidiendo con las candidaturas de Keiko Fujimori-, las FFAA se activen de manera notoria, al borde de -en el actual proceso electoral- montar carpas y espectáculos para captar atención. Es denigrante, conociendo los hechos de corrupción judicialmente comprobados que afectaron al 99% de la cúpula militar de los 90, volver a exhibir subordinación a una candidata que ha demostrado desprecio por los valores éticos que inspiran la vida institucional de las FFAA y del resto del Estado.

Aceptar insinuaciones al margen de su rol constitucional les resta autoridad moral. Por ello, instamos a las FFAA a detener esta exhibición como activistas encubiertos de la campaña de la señora Fujimori, aunque no la mencionen ni la incluyan en sus actos. No hace falta lucidez extrema para percibir su rol en episodios como la compra millonaria de aviones a Estados Unidos o las celebraciones veladas, ignorando que millones de peruanos padecen desnutrición crónica y que otros tantos comen solo una vez al día.

No volvamos a los 90. Las FFAA deben ser solidarias y comprometidas con el Perú, no con partidos o gobiernos de preferencia de la cúpula. Apuesten por una visión de país querido, demostrándolo con acciones valiosas y productivas, no como elementos decorativos o de respaldo armado para opciones partidarias.

Esta reflexión crítica desde la perspectiva ciudadana resulta imprescindible. No todos los peruanos, condicionados por una cultura militar arraigada, están dispuestos a aplaudir ciegamente sus acciones como si fueran incuestionables; a ello se suma la barbarie de la masacre de los cinco jóvenes en Colcabamba, Huancavelica, que intentan manipular mediáticamente para eludir la justicia. La democracia peruana exige Fuerzas Armadas especializadas, neutrales, respetuosas de los derechos humanos y éticas.

Fuente: Eddie Cóndor Chuquiruna

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