Crisis electoral en Perú: cuestionamientos a la OMPE y tensión por el segundo lugar
El proceso electoral en Perú atraviesa un momento crítico marcado por retrasos logísticos, denuncias de desorganización y una creciente polarización política. Mientras continúa el conteo de votos, la disputa por el segundo lugar —que definirá quién enfrentará a Keiko Fujimori en la segunda vuelta— se mantiene extremadamente ajustada entre Rafael López Aliaga y Roberto Sánchez.
Retrasos y fallas en Lima
Uno de los principales focos de crítica ha sido el desempeño de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (OMPE), especialmente en Lima, que concentra cerca de un tercio del padrón electoral nacional. Según reportes oficiales del Jurado Nacional de Elecciones, alrededor del 30% de las mesas no se habían instalado hasta la 1:00 p.m. del día de votación.
Estos retrasos obligaron a extender el horario electoral, pero también generaron largas esperas, desinformación y, en muchos casos, deserción de votantes. Analistas y actores políticos sostienen que esta situación pudo influir directamente en los resultados, especialmente en una contienda tan reñida.
Polarización y amenazas de movilización
En medio de la incertidumbre, los candidatos en disputa han elevado el tono de sus declaraciones. López Aliaga advirtió sobre una posible “insurgencia civil” si no se anulan los comicios, mientras que Sánchez anunció movilizaciones en defensa del voto popular si los resultados no son respetados.
Estas posturas reflejan un clima político altamente polarizado que podría escalar en los próximos días, dependiendo del desenlace del conteo oficial.
Críticas al liderazgo de la OMPE
Diversas voces han cuestionado la gestión del jefe de la OMPE, Piero Corvetto, a quien responsabilizan por la falta de previsión y fallas logísticas. Entre los problemas reportados se incluyen:
- Retrasos en la entrega de material electoral
- Fallas en equipos tecnológicos como impresoras
- Problemas en el transporte de cédulas de votación
Estas irregularidades han generado sospechas y desconfianza, aunque no existen pruebas concluyentes de fraude electoral.
Impacto en el sistema político
Más allá de la disputa presidencial, las irregularidades también podrían afectar la conformación del Congreso, en un contexto donde las fuerzas políticas se encuentran prácticamente empatadas. Esto añade un nivel adicional de incertidumbre sobre la gobernabilidad futura del país.
Llamados al diálogo
En este escenario, distintos actores políticos han planteado la necesidad de alcanzar acuerdos tras la segunda vuelta. La posibilidad de una alianza entre fuerzas de derecha para garantizar estabilidad ha sido mencionada como un camino viable, aunque el alto nivel de confrontación actual plantea dudas sobre su viabilidad.
Un proceso bajo escrutinio
El proceso electoral peruano, que históricamente ha sido considerado sólido en la región, enfrenta ahora uno de sus mayores desafíos recientes. La transparencia en el conteo final y la capacidad de las instituciones para responder a las críticas serán claves para preservar la legitimidad democrática.








