Al parecer, en la Red de Salud Contumazá se ha inaugurado una nueva categoría documental jamás antes vista en la administración pública: los “documentos de carácter reservado:, sobre reuniones internas, quejas del personal y procesos administrativos comunes y corrientes.
Sí, así como se lee. En el oficio N° D625-2025-GR.CA/DIRESA-RED CONTUMAZÁ, el señor que firma con toda solemnidad anuncia que en la reunión “se expondrán documentos de carácter reservado de la Red de Salud Contumazá”.
¡Documentos reservados! ¡En una Micro Red!
¡Sobre la problemática de la jefatura de Chilete! La CIA y el Mossad se están quedando chicos.
Uno se pregunta si este señor realmente leyó la Ley de Transparencia, o si cree que trabaja en una búnker antifugas del Pentágono. Quizá imagina que la gestión mediocre de una directora cuestionada por sus propios trabajadores es algo así como un secreto de Estado, comparable a los códigos nucleares o los planos del Área 51.
Porque hay que decirlo con claridad:
solo alguien que no sabe absolutamente nada de administración pública se atreve a escribir semejante disparate y quedarse tan tranquilo.
En serio, ¿qué pensó al redactar eso? ¿Que un memorando sobre la mala gestión de la Micro Red Chilete es información “clasificada nivel Alpha”, solo accesible para agentes con retina escaneada? ¿Que una indagación administrativa es más peligrosa que revelar la ubicación exacta de la fórmula de la Coca-Cola? ¿O que explicar por qué el personal está harto de la ineficiencia de su directora podría “poner en riesgo la seguridad nacional”?
Tal vez imaginó que los trabajadores llegarán a la reunión con trajes antibombas, porque la exposición de estos papeles “reservados” podría desatar un conflicto intergaláctico.
O quizá pensó que la Contraloría, al leer la palabra “reservado”, se iba a quedar quietecita, como si no supiera que lo escribió alguien que mezcla trámites ordinarios con novela de espionaje barato.
Y todo esto, claro, para tapar lo obvio, pues la gestión en Chilete está tan cuestionada que necesitan disfrazarla de operación encubierta.
Es como esconder bajo siete llaves un informe que dice, “Señor director, la cosa está mal porque la gente está cansada de que no hagan bien su trabajo”.
Pero en vez de asumirlo como un acto administrativo normal, nuestro querido firmante prefiere jugar al agente secreto.
Lástima que la Ley 27806 no está escrita en código Morse, porque de haber sido así quizá la habría leído.
En fin. No todos los días uno ve a un funcionario transformando un oficio común en una caricatura administrativa. Pero al menos nos da un buen recordatorio, que es que cuando no sabes gestionar, siempre puedes declarar “reservado” lo que todos ya saben.
Fuente: CAJAMARCA NOTICIAS








